El estrecho de Ormuz, es un paso marítimo entre Irán y Omán que conecta a los productores de petróleo de Medio Oriente con mercado claves de Asía Pacifico, Europa y América del Norte, su relevancia se debe al elevado tráfico de petróleo que posee, en el año 2024 alrededor de una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado, circuló por dicho estrecho y el año 2025 transitaron diariamente cerca de 20 millones de barriles de petróleo crudo y sus derivados, además del tercio del fertilizante que se utiliza a nivel mundial.
El 28 de febrero de 2026 Estados Unidos de conjunto con Israel iniciaron una ofensiva militar, que incluyó bombardeos aéreos masivos y ciberataques, marcando el comienzo de un conflicto bélico abierto, con objetivos centrados en degradar la capacidad militar, nuclear y de misiles de Irán, desde que iniciaron los ataques, el tráfico comercial a través del estrecho de Ormuz se ha visto gravemente interrumpido; aseguradoras, armadores y operadores de energía lo consideran funcionalmente deteriorado.
Los precios del crudo Brent saltó alrededor de un 15 % en los primeros días del conflicto, y luego se dispararon hasta los 120 dólares por barril a medida que se intensificaba y el mercado comenzaba a incorporar el riesgo de una interrupción sostenida, en un escenario de peor caso, algunos analistas han predicho que los precios podrían alcanzar los 150 dólares o más.
Sin embargo, la disrupción energética es solo la capa más visible, el estrecho es un punto de estrangulamiento para una red interconectada de flujos de productos básicos, incluso aun cuando la carga todavía se mueve, la guerra está imponiendo un recargo global a través de los costos de transporte y los seguros.
Los guardianes de la revolución Iraníes han declarado que el paso marítimo está cerrado de facto, advirtiendo a los buques no circular por el por estar considerada como una zona insegura, lo que ha hecho que las coberturas por riesgo de guerra se cancelen o sean revaluadas, las primas marítimas se han disparado, y los costos de flete están aumentando tanto en el comercio energético como en el no energético. Los efectos en cadena se han extendido desde las fábricas de semiconductores en Taiwán y China hasta las granjas en Brasil y las acerías en Corea del Sur.
Actualmente entre 13 y 20 millones de barriles de petróleo y una elevada cuota de gas natural licuado circulan a diario por este estrecho para abastecer la industria energética mundial, por lo que cualquier interrupción crearía un urgente desequilibrio en el mercado, la actual paralización del tránsito de buques ya ha presionado de manera contundente los precios del petróleo, que se mantienen a la alza.
La creciente crisis en el estrecho de Ormuz podría empujar a decenas de millones de personas a la pobreza, desencadenar un aumento del hambre mundial e incluso llevar al mundo hacia una recesión, si las restricciones al transporte marítimo y al comercio se levantaran de inmediato, las cadenas de suministro tardarán meses en recuperarse.
Si las interrupciones derivadas de los ataques y amenazas iraníes y el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes continúan hasta mediados de año, las consecuencias se profundizarían significativamente, se calcula que 32 millones de personas se verán empujadas a la pobreza; habrá escasez de fertilizantes y caída de los rendimientos de los cultivos, 45 millones de personas más enfrentarán hambre extrema, mientras los logros de desarrollo se revertirán de la noche a la mañana.
En el peor de los casos, si las graves interrupciones persisten hasta finales de año, enfrentaremos una recesión mundial, con impactos dramáticos en las personas, la economía y la estabilidad política y social, estas consecuencias no son acumulativas, son exponenciales, subrayó Antonio Guterres, director general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) advirtiendo que cuanto más tiempo se asfixie esta arteria vital, más difícil será revertir el daño, aseveró además un claro mensaje a todas las partes: “los derechos y libertades de navegación deben restablecerse de inmediato(...) Abran el estrecho. Dejen pasar a todos los barcos, dejen que la economía mundial respire de nuevo".