viernes, 30 de junio de 2017

LA REALIDAD DE LA POLÍTICA ECONÓMICA VENEZOLANA

El origen de lo que hoy conocemos como política economía fue acuñado por vez primera en 1952 por los economistas Jan Tinbergen (Holanda, 1903-1994) y Rgnar Frisch (Noruega, 1895-1973), en su trascendental y conocida obra Sobre la teoría de la política económica.

La política económica se refiere a las acciones que los gobiernos adoptan en el ámbito económico, además cubre los sistemas de fijación de tasas de interés y presupuesto del gobierno, así como el mercado de trabajo, la propiedad nacional, y muchas otras áreas en las que los gobiernos intervienen en la economía. Dichas políticas son influenciadas con bastante frecuencia por organismos internacionales como es el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial , entre otros, también es influenciada por razones políticas y las contingencias políticas de los partidos.

Atendiendo a su evolución, técnicas y control, el estudio de la política económica se divide en tres importantes etapas. La primera etapa está ubicada antes de los años 70 del siglo pasado, la segunda durante esta década y la tercera después de los años 70. Para este análisis nos ubicaremos en la tercera etapa, que está asociada a la transformación que la macroeconomía del equilibrio constituyó para la interpretación de la política económica. 

Entre los objetivos de la política económica logramos diferenciar: objetivos a corto plazo (coyunturales) y objetivos a más largo plazo (estructurales). Nos detendremos en los problemas de la política económica a corto plazo que son los que propician el cuello de botella y dificultan el acceso a los derechos que poseen los ciudadanos de cualquier país, como es pleno empleo, estabilidad de los precios y mejora en la balanza de pagos.

En Venezuela, país suramericano que en los últimos años ha asumido un sistema político con alto grado de intervención del estado en todas las esferas de la vida social y que sus inspiradores han llamado Socialismo del siglo XXI, el gobierno ejerce el poder sin tener en cuenta los elementos básicos de la economía como el pleno empleo, estabilidad de precios y equilibrio en la balanza de pagos.

El pleno empleo es una situación donde todos los individuos de un país, que están en condiciones de trabajar y que quieren hacerlo, se encuentran efectivamente trabajando ya sea como empleados de una empresa u organización o creando la suya propia. Venezuela cerró el tercer trimestre del 2016 con una tasa de desempleo de 7,5 por ciento, país en el que existe una tendencia a la concentración del empleo en el sector de los servicios y un marcado debilitamiento de la demanda laboral, por tanto un incremento de la tasa de desocupación como escenario proyectado.

El pleno empleo en Venezuela se ha convertido en utopía y falacia debido a: que el gobierno ha declarado como su enemigo al sector privado, castigándolo y privándolo de todo tipo de beneficios como es el otorgamiento de créditos, la inexistencia de una seguridad jurídica para el empleado, existe un vacío de derechos constitucionales como la libertad económica y la propiedad privada, el estímulo a la creación de nuevas empresas y con ello a la generación de nuevas fuentes de trabajo es nulo totalmente, ocurriendo lo opuesto ya que muchas empresas se han visto obligadas a cerrar debido a que no ven factible continuar operando en las circunstancias actuales del país.

En el sector público el empleo ha llegado a niveles de saturación, envuelto de una gran dosis de burocracia, sin embargo el estado estimula nuevos puestos en el sector de la construcción considerando que alentando solo este sector lograríamos la utopía de pleno de empleo. Sin embargo el gobierno no tiene en cuenta que este sector requiere de mano de obra no calificada o semicalificada (según el caso) que la mayoría de las veces sus empleados prestan servicios en situaciones de seguridad y salud laboral complicadas y ofertando su fuerza de trabajo a cambio de un salario que no alcanza ya que el ingreso mensual promedio no cubre la canasta básica familiar. 

La estabilidad de precios es el objetivo primario de la política económica y se logra cuando un país es capaz de conservar el valor de su dinero o poder adquisitivo de sus pobladores a largo plazo, siendo el principal garante del cumplimiento de este objetivo los bancos centrales de cada país. En Venezuela el gobierno aspira a que sus ciudadanos se acostumbre y adapten a vivir bajo inflación hasta llegar al punto de que lo vean como un proceso normal, no se puede esperar otra cosa de un país lleno de actividades económicas especulativas, acaparadoras y bachaqueros, con estos males que cada día se exacerban mas en la sociedad venezolana el gobierno lo que busca es evadir su responsabilidad y evitar discutir de algo mejor como es la estabilidad de precios.

Contradictoriamente a lo que plantean los postulados económicos en Venezuela la inflación es considerablemente elevada con un alto grado de inestabilidad como resultado del comportamiento desequilibrado de la toda la economía, elementos que hacen que la economía venezolana cada día se aleje más del camino hacia la senda sostenida de crecimiento económico.

La economía venezolana cuenta con grandes e importantes variaciones en los precios, debido a esto: se distorsiona la distribución del ingreso y agrava los niveles de pobreza, afecta la definición del límite inferior de la tasa de interés nominal y el ajuste de los precios relativos, no se garantiza un escenario favorable para la toma de decisiones tanto de los consumidores como de los productores, no existe incentivo para la planificación financiera, se ve afectada la competitividad externa, no existe una correcta estimación de la rentabilidad de los proyectos de inversión y no crea un ambiente propicio para el crecimiento económico.

La balanza de pagos es un documento contable en el que se registran operaciones comerciales, de servicios y de movimientos de capitales de un país con el exterior. Es un indicador macroeconómico que proporciona información sobre la situación económica del país de una manera general, permite conocer todos los ingresos que recibe un país procedentes del resto del mundo y los pagos que realiza tal país al resto del mundo debido a las importaciones y exportaciones de bienes, servicios, capital o transferencias en un período de tiempo.

Venezuela cuenta con desequilibrio en su balanza de pagos como consecuencia de una política fiscal y monetaria expansiva del Poder Ejecutivo Nacional y el Banco Central de Venezuela (BCV), donde el gasto público es cada vez mayor a los ingresos fiscales, provocando un incremento excesivo de la demanda agregada, la que a su vez supera el Producto Interno Bruto (PIB). Todos estos elementos traen como resultado: incremento de las importaciones para compensar la demanda siempre creciente de la población lo que a su vez aumenta el número de solicitudes de divisas por parte de los residentes nacionales para cubrir los costos de dichas importaciones, este escenario provoca una incidencia directa en los volúmenes y montos de las transacciones diarias de las balanzas de pagos.

Si paralelamente a esto, tomamos en cuenta el aumento de la masa monetaria o liquidez de los últimos años sin que exista una relación directa con el crecimiento de la renta nacional bruta y un aumento en el nivel de reservas internacionales, se creará entonces una relación directa sobre el tipo de cambio, ya que existe una gran cantidad de dinero en moneda nacional para solicitar divisas al BCV, siendo este una de las causas fundamentales del proceso de devaluación de la moneda nacional para impedir los desequilibrios negativos de la balanza de pagos y producir una fuerte disminución de los activos en reserva.

En Venezuela existen instituciones públicas como la Comisión Nacional de Administración de Divisas (CADIVI) que por dificultades en su flujo de caja en el BCV han ampliado de 60 a 90 días el periodo de liquidación de divisas a acreedores internacionales, lo que crea un aumento de los costos de los bienes y servicios importados para el sector secundario y terciario de la economía, ya sea del sector público o privado.

Luego de trasladados estos costos al consumidor final y después de estar en territorio nacional estos bienes y servicios contribuyen con el aumento de los índices de precios y la inflación, entre otros, traduciéndose esta realidad en un deterioro paulatino de la calidad de vida de la sociedad en su conjunto a pesar de los subsidios y control de precios que establece el país los que a lo largo de la historia no han dado el resultado esperado debido a la falta de competitividad y productividad en los márgenes de utilidad neta de las empresas, fundamentalmente las del sector privado.

Finalmente se evidencia que mientras exista inequidad y falta de oferta en el mundo laboral, mientras el sector informal domine a la mitad de los puestos laborales de la población total venezolana, nos queda grande decir que vamos rumbo al pleno empleo en Venezuela.

Hoy más que nunca se hace necesario conocer que hay algo mejor que ajustarse a vivir con elevadas tasas de inflación. Si se procura estimular el crecimiento sostenido de la economía venezolana se debe gestionar al mismo tiempo que las autoridades estatales hagan todo el esfuerzo por alcanzar bajos y estables niveles de inflación, para lo cual es ineludible que respeten los equilibrios monetarios, restituyan la autoridad de diseñar y elaborar la política monetaria al Banco Central de Venezuela y garanticen su independencia e impidan su uso para financiar políticas fiscales deficitarias.

Bibliografia:

1. Gómez, E (2016). Política económica. Monografias.com. Consultado el 21 de Enero de 2017. Disponible en: www.monografias.com/trabajos7/polec/polec.shtml#ixzz4jSIbItGa

2. Freitas, J. (2017). Pleno empleo en Venezuela. Consultado el 13 de Marzo de 2017. Disponible en: www.el-nacional.com/noticias/columnista/pleno-empleo-venezuela_76864

3. Hurtado, J (2016). Estabilidad de precios. Consultado el 26 de Mayo de 2017. Disponible en: www.eluniversal.com/noticias/opinión/estabilidad-precios_4344

4. Urdaneta, A y Prieto, R. (2014). Balanzas de pagos en Venezuela. Análisis del comportamiento económico en el periodo 1999-2011. Consultado el 29 de Junio de 2016. Disponible en: www.publicaciones.urbe.edu/index.php/telos/article/viewArticle/3644/4563

martes, 27 de junio de 2017

LA CRISIS DE LOS AÑOS 80 EN CENTROAMÉRICA Y SUS EFECTOS EN LA ECONOMÍA

LA CRISIS DE LOS AÑOS 80 EN CENTROAMÉRICA Y SUS EFECTOS EN LA 

ECONOMÍA

A mediados de los años 70 del siglo pasado, Centroamérica exportaba hacia los países desarrollados el 65% de las materias primas y materiales, el 72% de los recursos energéticos y el 80% de sus minerales. Independientemente a estos altos índices de exportaciones la región logró una considerable diversificación de sus mercados.

Todo esto, entre otros elementos provocaron que los años 80 fueran testigos de una profunda y aguda crisis en Centroamérica debido a la guerra fría y como consecuencia de los conflictos armados desencadenados en países como: Guatemala, el Salvador y Nicaragua. Con una alta presencia militar en toda la subregión y financiado fundamentalmente por Estados Unidos y la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), siendo la situación por países como sigue:

· Guatemala: Era el único país de la subregión que contaba con los recursos económicos suficientes para renunciar a la ayuda militar que se le ofrecía por parte de los Estados Unidos y pelear por su propia cuenta.

· Honduras: Estados Unidos se apropió de casi todo el territorio hondureño para utilizarlo de escenario para llevar a cabo sus acciones de guerra fría en América Central. A la vez, el país centroamericano sirvió de epicentro de este campo de batalla, acabando sumergido en los peligros y conflictos de sus países vecinos.

· El Salvador: Es el país geográficamente más pequeño de la subregión y que en esta época sufrió la guerra civil más sangrienta de la que se tenga conocimiento en la historia del continente latinoamericano. La guerra civil en este país cobró la vida de 75 mil personas, una cifra considerablemente alta para un país tan pequeño.

· Nicaragua: En esta época al llegar al poder la Revolución Sandinista y al estar considerado un país con un proyecto político hacia el ala izquierda, los Estados Unidos le retiraron al país toda ayuda económica y se enfrascó en apoyar el movimiento guerrillero antisandinista, denominado por los nicaragüenses como contra.

· Costa Rica: Este país padeció de una cruel bancarrota económica en 1982, crisis que a la vez coincidió con la llegada a la presidencia del país de Luis Alberto Monge (1925-2016) y que es aprovechada por los Estados Unidos para presionar al nuevo presidente.

Todo esto hizo que se perdiera la motivación comercial por parte de los países, provocando una gran regresión del intercambio comercial intrarregional. Al no cumplirse los instrumentos, convenios y acuerdos adoptados para reverdecer la integración se profundizó aún más la crisis y se hizo viral.

El año 1980 fue el año de mayor crecimiento de la mayoría de los países miembros del Mercado Común Centroamericano en el periodo comprendido 1950-1998, aunque todos venían con un saldo negativo en su balanza comercial pero sin embargo por las razones explicadas anteriormente a partir del año 1980 se comenzó a observar un descenso en su crecimiento que duró más de 18 años.

La crisis que vivió la región centroamericana a partir de los años 80, se vio evidenciada en el desajuste en las balanzas de pagos de los países, la disminución de la liquidez para enfrentar sus compromisos a corto plazo, la reducción del comercio militar o desenfrenados conflictos militares entre otros. Así, estos elementos hicieron que la región viviera una de las peores crisis.

En la subregión de 1961 a 1993 funcionó la Cámara de Compensación Centroamericana (CCCA) la que tenía como objetivo central promover el uso de las monedas centroamericanas en las transacciones comerciales y financieras entre los países del Istmo, a través de la compensación y la reciprocidad crediticia por intermedio de sus bancos centrales.

Con esta intención:

1. Se creó una unidad de cuenta monetaria llamada Peso Centroamericano,

2. Entraron en funcionamiento líneas de créditos entre los bancos centrales,

3. Se entregaron garantías mutuas de convertibilidad y de tipo de cambio entre los países miembros,

4. Se concertó efectuar liquidaciones ordinarias semestrales de índole multilateral,

5. Los saldos deudores debían ser cancelados en dólares americanos.

Hasta 1980 gracias a la CCCA se liquidaron operaciones compensadas sin tener que acudir al empleo de divisas para llevar a cabo los pagos entre los países centroamericanos.

Pero la crisis económica y política que tuvo grandes efectos en los países de la subregión a finales de los años 70 y durante la década de los 80 tuvo como consecuencias:

1. Modificaciones en las políticas cambiarias de los países miembros de la CCCA sobre valuación de los tipos de cambios

2. Acumulación de saldos que no se liquidaban

Dado los desequilibrios en las corrientes comerciales intracentroamericana alteraron la naturaleza de la CCCA convirtiéndola en un aparato obligado de crédito, las transacciones que se hicieron a través de esta cámara cayeron rápidamente como proporción del valor de comercio intracentroamericano.

En consecuencia, los saldos de comercio no fueron cubiertos en los términos establecidos. La intransigencia de los países acreedores, Costa Rica y Guatemala, fue la de iniciar el establecimiento de tratados bilaterales en los países deficitarios, dándole de lado a la Cámara de Compensación Centroamericana. La compostura más enérgica fue tomada por Guatemala, que en 1986 decidió dejar completamente el esquema de pago multilateral; Costa Rica estuvo dentro del esquema, pero mantuvo la preferencia a los tratados bilaterales.

El resultado final fue que el nivel de compensaciones ejecutadas por medio de la Cámara llegó a 1256 millones de dólares en 1987; la correspondencia de dichos pagos con el valor del comercio intrarregional pasó de 114.3 por ciento en 1980 a 5.6 por ciento en 1987.

Todo esto generó una gran desconfianza en este mecanismo, dando paso a la realización del comercio en forma privada mediante pagos en dólares americanos, perdiendo vigencia de esta forma la CCCA y finalmente fue disuelta en 1993.

Bibliografía:

1. Chamorro, R. La integración económica y la reforma institucional centroamericana. Boletín de la Unión Europea: Acción Externa. Bruselas. Bélgica. Consultado el 28 de Septiembre de 2016. Disponible en www.eeas.europa.eu/archives/docs/ca/docs/integ_1203_es.pdf

2. Decreto de Unión Centroamericana, en Organización de Estados Centroamericanos, Secretaría General, Documentos de la Unión Centroamericana (1957), Ministerio de Educación Pública, Guatemala. pág. 125. 

3. Guevara, R. Centroamérica: integrándose hacia el futuro. Disponible Mercado en: www.eeas.europa.eu/archives/docs/ca/docs/integ_1203_es.pdf (Visitada por 22 de febrero de 2016) 
Hernández, A. Historia de la integración centroamericana. Disponible Mercado en: www.integraciondecentroamericablogspot.com (Visitada por 5 de mayo de 2016) 

4. Independencia Centroamericana. Disponible Mercado en: www.es.wikipedia.org/wiki/independencia_de_Centroam%C3%A9rica (Visitada por 25 de agosto de 2016) 

5. Jiménez. E. "La Guerra no fue de Fútbol", Editorial Casa de las Américas. La Habana. Cuba 1974. p-164. 

6. Montenegro, A. Evolución de la integración centroamericana. Revista Centroamericana de Administración Publica. Nro.32-33 p-61-111. San José. Costa Rica, 1997. Consultado el 21 de Febrero de 2016. Disponible en:www.unpan1.un.org/intradoc/groups/public/documents/icap/unpan036114.pdf

7. Pellandra, A y Fuentes, J.A. El estado actual de la integración en Centroamérica. Disponible Mercado en: www.epositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/4912/S2011058_es.pdf;jsessionid=6CEB9298DEA3C1AEFA661971930E4D4B?sequence=1 (Visitada por 4 de Junio de 2016) 

8. Purroy, M.I. ¿Moneda común o propia? Editorial Melvin, 2013. Caracas. Venezuela, p - 481-580. 

sábado, 1 de abril de 2017

ALGUNAS EPÍSTOLAS SOBRE PROTECCIONISMO ECONÓMICO

Las primeras escrituras de los que conocemos hoy como proteccionismo nos lo dejaron como legado los escritores mercantilistas de los siglos XII y XIII, quienes pensaban que un país sería próspero si sus ventas de bienes y servicios superaban las compras, debido a la condición favorable de su balanza comercial el oro que llegaba al país debía ser empleado para cancelar el exceso de exportaciones. 
Desde esta época el proteccionismo fue vinculado con varias hipótesis económicas como el mercantilismo, pues se consideraba que era ventajoso para conservar en positivo la balanza comercial de los países, aunque las tesis mercantilistas tuvieron como limitación que no lograron establecer las diferencias existentes entre el justo medio y los fines, creando una gran confusión entre los economistas de la época.
Durante los siglos XVII y XVIII en Europa hubo continuas guerras ya que las políticas prohibitivas del comercio eran la norma: los estados beligerantes peleaban entre sí con el objetivo de ampliar sus imperios para someter y utilizar los mercados de los territorios ocupados. 
En la costa este de américa del norte, existían una serie de colonias británicas denominadas Trece Colonias, logrando su independencia de Gran Bretaña en 1776 surgiendo así los Estados Unidos de Norteamérica como nación, quienes aplicaron restricciones a las producciones de algodón proveniente de los países del Sur, este elemento fue determinante para que se desatara la Guerra Civil, la que se extendió desde 1861 al 1865 
Las ciencias económicas desde su propio surgimiento ya luchaban contra el proteccionismo, buscando favorecer un mercado más abierto y libre, este modelo mercantilista del proteccionismo fue el que se inspiró al célebre filósofo y economista Adam Smith (1723-1790) a escribir su obra cumbre: La riqueza de las naciones, investigación que salió publicada por primera vez en el año 1776 invocando a favor del libre comercio de las naciones, por lo que fue calificado por muchos como el primer libro moderno de economía. A punto de partida de esta obra algunos países asumieron el modelo de desarrollo económico propuesto por Smith, los que en el corto plazo percibieron un incremento en su producción de bienes y servicios a gran escala. 
Al respecto el eminente economista también señaló el peligro que representaba el popular interesados sofismas industrial, con el que se buscaba la obtención de prerrogativas a cuenta de los consumidores. 
Estados Unidos históricamente ha sido un país de poca tradición liberal, lo que le permitió a Alexander Hamilton en Estados Unidos diseñar y proponer por primera vez en 1792 su Informe sobre las Manufacturas, donde argumentaba que: 
“Los Estados Unidos no podrían llegar a ser totalmente independiente hasta que fuesen autosuficiente en todos los productos económicos necesarios. Para llegar a las raíces de este sistema económico Hamilton se remonta, en parte, a los sucesivos regímenes de Colbert en Francia e Isabel I en Inglaterra al tiempo que rechaza los aspectos más duros del mercantilismo, como la búsqueda de colonias para los mercados. Henry Clay llegó a ser conocido como el Padre del sistema estadounidense por su apoyo apasionado por este sistema que consiguió unificar la nación de norte a sur, de este a oeste, y la ciudad con el campo” 
Conociendo ya del proteccionismo y sus efectos en la economía norteamericana a Abraham Lincoln (1809-1865) se le ha atribuye la siguiente afirmación:
“Yo no sé gran cosa de aranceles. Lo que sí sé es que cuando compro una chaqueta de Inglaterra, yo me quedo con la chaqueta e Inglaterra con el dinero, mientras que si la compro en Estados Unidos, yo me quedo con la chaqueta y Estados Unidos con el dinero”
En el siglo XIX se promovió un gran intercambio de ideas entre los que defendían el libre comercio y los partidarios del proteccionismo, logrando los librecambistas imponer sus ideas, convirtiéndose este periodo en una época de desarrollo y crecimiento de la producción en términos generales. 
Lo que permitió que a finales de este siglo y luego de transcurridos cincuenta años de libre comercio que a su vez trajo consigo cincuenta años de paz, muchos políticos con falta de visión futurista emprendieron nuevos discursos a favor del establecimiento de barreras comerciales por toda Europa, esto hizo que las diferencias aumentaran hasta desatarse en 1914 la Primera Guerra Mundial. 
En los inicios del siglo XX los conflictos bélicos que se desarrollaron, las revoluciones que se establecieron y la crisis del 29 conocida también como Gran Depresión, trajeron de vuelta al proteccionismo pero de una manera bien radical, logrando establecerlo mediante la imposición de porcentajes y contravenciones a la importación, aumentando los aranceles ya existentes y mediante un férreo control de cambio a las monedas y al ingreso de capitales. Todo esto le dejó a la economía de los Estados Unidos saldos bien negativos ya que el proteccionismo lo que hizo fue empeorar la situación económica de la nación. 
En 1930 y de cara a una recesión nada suave, el trigésimo primer presidente norteamericano Herbert Hoover (1874-1964) no tuvo en cuenta las opiniones, petición y casi ruego de 1028 eminentes economistas y da el primer paso hacia la radicalización del proteccionismo, instituyendo el denominado arancel Smoot-Hawley el que establecía el aumento de las tarifas arancelarias a más de 20 000 productos diferentes y aumentaba ciertas comisiones a niveles de alrededor del cien por ciento. 
Medidas similares fueron reproducidas y aplicadas en el lapso de un año en más de 25 países como una reacción en cadenas, logrando una demoledora y considerable disminución del comercio internacional a un 70 por ciento y de las relaciones económicas internacionales, dicha reducción provocó el incremento del desempleo a gran escala en los países desarrollados. 
Al asumir Franklin D. Roosevelt (1882–1945) la presidencia de los Estados Unidos en 1933 y teniendo en cuenta los postulados Keynesianos, implantó de forma gradual composturas propicias al libre intercambio logrando así un crecimiento económico nunca antes visto en la historia de los Estados Unidos de la postguerra. 
En 1945 al finalizar la segunda guerra mundial surgieron una serie de posiciones favorables que permitieron el establecimiento del libre comercio a nivel internacional, lo que provocó que la posición de la economía mundial se revirtiera y su crecimiento fuera sin precedentes en la historia de la humanidad.
A punto de partida de la crisis hipotecaria que se da en el 2008 en los Estados Unidos y que más tarde se generaliza al mundo entero, provocó que nuevamente resurgieran comportamientos encaminados al proteccionismo de las industrias maltratadas en algunos países. 
Este resurgimiento del proteccionismo nos trae a la mente aquellas ideas del notable economista británico John Maynard Keynes (1883-1946) cuando planteaba. “No todo lo que se produce crea su propio mercado, como algunos autores afirman, debido a que la gente tiene una alta propensión a ahorrar que aumenta más que proporcionalmente con el incremento de sus ingresos; ahora bien, mientras aumenta el consumo en cifras absolutas se generan inversiones que provocan nuevos aumentos de los ingresos y por tanto un aumento todavía más alto del ahorro, generándose así una sobreproducción creciente hasta que ya no es económico producir más; cesan las inversiones, cierran las industrias y se generaliza el desempleo dándose el caso incoherente de que existe una gran capacidad productiva instalada pero las fábricas están cerradas y los almacenes están repletos de mercancías que todo el mundo necesita pero que nadie tiene recursos para comprar”. 
La actual crisis económica iniciada en el año 2008 y que fue una de las consecuencias de la aplicación de la política económica neoliberal, es la que hace resurgir a nivel mundial los postulados proteccionistas de los cuales ya la humanidad moderna se había despojado

Bibliografía:

1.    Proteccionismo. Desarrollo histórico. Enciclopedia Wikipedia. Consultado el 16 de Diciembre de 2016. Disponible en: www.es.wikipedia.org/wiki/Proteccionismo

2. Paúl Gutiérrez, Jesús. Proteccionismo. Expansión. 2014. Cataluña. España. Consultado el 22 de Octubre de 2016. Disponible en: www.expansion.com/diccionario-economico/proteccionismo.html

3. Delgado, J. El proteccionismo económico. Consultado el 31 de enero de 2017. Disponible en: www.eleconomista.es/firmas/noticias/8120961/01/17/El-proteccionismo-economico.html

4. Lagarde alerta de que el proteccionismo frenará aún más el crecimiento global. Consultado el 28 de diciembre de 2016. Disponible en: www.efe.com/efe/usa/economia/lagarde-urge-a-revertir-la-tendencia-hacia-el-proteccionismo-actual/50000106-3053296#

5. Proteccionismo: postura desde América latina ante la OMC. Consultado el 19 de diciembre de 2016. Disponible en: www.movimientos.org/es/show_text.php3%3Fkey%3D20132

6. Diego, P. El Neoproteccionismo. Consultado el 18 de agosto de 2016. Disponible en: www.elmundo.es/economia/2016/07/18/578bb03122601d240d8b45a3.ht

7. Lejavitzer, M. Los efectos del proteccionismo en América latina. Editorial: Centro de Estudios Monetarios Latinoamericano, 1983, 1ra edición. México, DF, p-9. Disponible en: www.econbiz.de/Record/los-efectos-del-neoproteccionismo-en-américa-latina-lejavitzermoises/10000691926

8. Ramírez, E. Neo-proteccionismo. Consultado el 04 de Abril de 2016. Disponible en: www.academia.edu/4218561/capitulo1_NEOPROTECCIONISMO

viernes, 31 de marzo de 2017

JUAN DOMINGO PERÓN: DEL ESTADO DE GENDARMES A ESTADOS DE BIENESTAR

"Debemos producir el doble; multiplicarlo por cuatro mediante una buena industrialización, es decir, enriqueciendo la producción por la industria; distribuir equitativamente esa riqueza y aumentar el estándar de vida de nuestra poblaciones hambrientas,….”
                                  Juan Domingo Perón, 1946





El primer período presidencial de Juan D. Perón se extendió entre el 4 de junio de 1946 y el 4 de junio de 1952.

En 1945 y finalizando la Segunda Guerra Mundial, la economía mundial inició una etapa expansiva caracterizada por la intervención de los distintos gobiernos en la economía influenciados por las ideas de John Maynard Keynes, pasando de Estados gendarmes a Estados de bienestar. 

Estas políticas fueron difundidas en el mundo entero y Latinoamérica no fue la excepción y menos aún la Argentina. El objetivo de estas políticas era lograr mayor equidad social, la independencia de los grandes centros de poder mundial y el desarrollo de una economía industrializada controlada localmente.

Al asumir la primera presidencia, el gobierno Peronista heredó una economía descapitalizada resultante de la fuerte restricción del equipamiento durante la década del 30 y la Segunda Guerra Mundial. 

En 1946 pronuncia su discurso ante el congreso dando Perón muestra de su filosofía económica, basada en una política nacionalista y estetizante y en consonancia con las tendencias existentes en el mundo. 

En su mensaje al Congreso Nacional del 19 de octubre de 1946, el Presidente Juan D. Perón presentó los lineamientos del Plan del Poder Ejecutivo sobre la orientación económica del país para el quinquenio 1947-1951. 

Durante los primeros tres años de gestión (1946- 1948), el gobierno aplicó políticas que tendían a sostener la Fase Clásica del proceso de sustitución de importaciones, en un contexto de clara redistribución del ingreso hacia los sectores más desprotegidos de la población. En ese período se tomaron medidas de política expansiva donde la oferta monetaria aumentó en un 250%; el gasto público y el Producto Bruto Interno (PBI) creció un 16%, todo esto generó un fuerte incremento en los salarios y los beneficios sociales. 

Las nuevas políticas económicas estuvieron caracterizadas inicialmente por la nacionalización de los servicios públicos y repatriación de la deuda pública, la promoción de la industria y la redistribución de los ingresos a favor de los trabajadores. El Estado se convirtió en regulador, productor, gestor de sectores vitales de la economía y en un importante empleador. 

A través del control de precios para artículos de consumo popular, el control de los alquileres y los arrendamientos rurales, las políticas de salarios mínimos, la aplicación del sueldo anual complementario y las mejoras de las prestaciones de la seguridad social, se logró una rápida expansión de la demanda de consumo y una fuerte redistribución a favor de los sectores con menores ingresos. Basta decir que entre 1946 y 1950 la participación de los asalariados en el ingreso nacional creció del 39 al 46%, experimentando estos sectores mejoras en sus condiciones de vida sin precedentes en el país. 

El conjunto de medidas económicas expansivas y redistributivas tomadas en los tres primeros años de gestión, se complementaron con dos elementos fundamentales: En primer lugar, se realizaron una serie de reformas de la legislación social como la aplicación de convenios laborales por industria, la creación de tribunales de trabajo y un régimen de asociaciones profesionales que constituyó la plataforma de poder de los sindicatos. 

En segundo término, se amplió las facultades de control del gobierno sobre el sistema económico, mediante la creación del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI), encargado de las exportaciones tradicionales y las importaciones esenciales y la creación del Banco Industrial, encargado del control nacional del sistema de seguros y la nacionalización de los depósitos bancarios.

Durante este gobierno de Perón se profundizó la política de sustitución de importaciones mediante el desarrollo de la industria ligera que se venía impulsando desde la década anterior. Perón también invirtió fuertemente en la agricultura, especialmente en la siembra de trigo.

En 1947 el gobierno de Perón anunció un Plan Quinquenal para valorizar y fortalecer las nuevas industrias creadas, y comenzar con la industria pesada (siderurgia y generación de energía eléctrica en San Nicolás y en Jujuy). Respecto del comercio exterior, el plan planteaba la necesidad de prever y codificar en un solo cuerpo el conjunto de medidas que afectaban la exportación y la importación, reglamentando la tipificación, el envase y la certificación de la calidad de los productos exportables y estableciendo un régimen aduanero ajustado a las realidades de ese momento. 

En consecuencia, elevaba a la consideración legislativa un proyecto de modificación de la ley de aduanas que proponía adecuarla a las nuevas normas de protección del trabajo nacional, en función de la cantidad de mano de obra ocupada, salarios altos y consumo de materias primas nacionales. Además, proponía explorar la posibilidad de establecer una unión aduanera con los países sudamericanos que facilitara el intercambio comercial. 

De acuerdo con el proyecto de ley, estos objetivos reclamaban que se dotara al Poder Ejecutivo de facultades para aumentar, disminuir e incluso imponer derechos a mercaderías liberadas. La idea era que el Ejecutivo pudiera actuar rápidamente ante circunstancias apremiantes que pudieran dañar la economía nacional o causar perjuicios a los consumidores. Asimismo, se consideraba conveniente confeccionar un nuevo arancel de importación sobre la base de la nomenclatura sugerida por el Comité de Expertos de la ex Liga de Naciones, al cual deberían volcarse los aforos, derechos, adicionales y recargos vigentes en ese momento. 

El número de pasajeros transportado por la Flota Mercante de la Argentina (creada en 1941) aumentó de 1,4 millones en 1947 a 17.6 millones en 1951, mientras que el tonelaje transportado aumentó de 575 a 866 mil toneladas.

En 1948 el Estado nacionalizó los ferrocarriles, en su mayoría propiedad de capitales ingleses, y creó la empresa Ferrocarriles Argentinos, en ese mismo año creó la Empresa Nacional de Telecomunicaciones. 

Cumplidos los tres primeros años de gobierno, se agota la fase clásica del proceso de sustitución de importaciones y concluye la fase expansiva de la política económica apoyada en el crecimiento de la demanda global y la redistribución del ingreso. 

La crisis política que comienza en 1950 tiene sus orígenes en el sector externo, con la caída de las importaciones y exportaciones en un 33%, y apoyada en la estrepitosa caída de las reservas que descendieron a 150 millones de dólares cuando al comienzo de la gestión habían alcanzado niveles de 1.500 millones de dólares. 

En este mismo año se creó la Aerolíneas Argentinas, la primera empresa argentina de aviación, al sector aeronáutico se dio gran impulso con la producción nacional a través de la Fábrica Argentina de Aviones, creada en 1927, destacándose el desarrollo de aviones de reacción. 

Este escenario de crisis tenía una gran atenuante: El estrangulamiento de la capacidad productiva fruto de la insuficiente capitalización de la estructura productiva en un largo periodo, que se sumaba a la menor disponibilidad de bienes debido a la contracción en las importaciones. Además, es importante destacar la caída en la producción agropecuaria de los años 1951-1952 generada por los efectos de las sequías. La crisis política se extenderá hasta 1952, año en donde el gobierno decide adoptar un nuevo rumbo político-económico.

El Gobierno sostiene su política monetaria, fiscal y salarial expansiva, pero la presión de la demanda global sobre una economía con menor cantidad de bienes y servicios disponibles enerva las presiones inflacionarias hasta que en el año 1951 se llega a un récord inflacionario. El costo de vida se elevó un 37% y los precios mayoristas un 48%. 

Se creó la empresa distribuidora Gas del Estado y Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF). En diciembre de 1949 se puso en marcha el primer gasoducto que conectó la ciudad de Comodoro Rivadavia con la Ciudad de Buenos Aires, de una longitud de mil seiscientos kilómetros, siendo el primero de su especie en Sudamérica y el más largo del mundo para ese momento, se construyó además sin financiamiento externo. 

El primer período presidencial de Juan D. Perón se extendió por seis años consecutivos, durante este mandato el estado se convirtió en empresario siendo las acciones más destacadas la conformación de un extenso Estado de Bienestar (características de la posguerra en todo el mundo), desarrollando políticas y creando instituciones que suponían una fuerte regulación de la economía por parte del Estado. 

Con la firma consagratoria de un acta en la histórica Casa de la Independencia Argentina, en 1947, se consagra la necesidad de transformar una economía al servicio del capital en otra dispuesta a colocar el capital al servicio de la economía, para revertir su connotación colonial, lo que lo lleva a planificar y proclamar la "independencia económica" Lo simbólico del acto envuelve la realidad, hechos que conducen a la nacionalización de la economía Argentina.

Se nacionalizaron las compañías ferroviarias de propiedad británica y francesa, la de los teléfonos, algunas compañías eléctricas del interior y el Banco Central, que controlaba los depósitos bancarios y en cuyo directorio había representantes extranjeros, estas nacionalizaciones generaron una gran evolución de toda la economía y del sector público, pues el estado era quien decidía sobre la provisión de los servicios públicos y desarrollo de los mismos, estableciendo sus tarifas y las políticas saláriales para los trabajadores del sector, teniendo en sus manos una poderosa herramienta para la generación de empleo. 

Este proceso de nacionalización se realizó en un contexto propicio, debido a que las compañías extranjeras estaban interesadas en desprenderse de sus activos existentes en Argentina por considerar que su ciclo ya estaba agotado. 

En este periodo se estimuló la inversión privada que generaba la inversión pública, y que estas nuevas funciones del Estado incrementaron la influencia de las políticas públicas en la orientación sectorial y regional de la producción, además se promovió la industria, se logró independencia económica y el fomento del mercado interno. 

Se creó el Ministerio de Trabajo y Previsión Social y la Fundación Eva Perón, se logró una amplia redistribución de la riqueza a favor de los sectores más postergados, el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres, una política económica que impulsó la industrialización y la nacionalización de sectores básicos de la economía y una política exterior de alianzas sudamericanas apoyada en el principio de la tercera posición. 

En este período de mandato se realizó una reforma constitucional que sancionó la llamada Constitución de 1949, a partir de la reforma de la Constitución Nacional Argentina fue posible la reelección del presidente. 

Perón se presentó nuevamente como candidato, en las primeras elecciones nacionales en que votaban las mujeres y obtuvo la victoria con un 62 % de los votos, asumiendo de esta forma su segundo mandato.

Bibliografía:

1. Historia general de las relaciones exteriores de la República Argentina. Disponible en: www.argentina-rree.com/11/11-005.htm

2. Matías Batista. Políticas económicas adoptadas durante las primeras presidencias. Periodo: 1946-1955. Disponible en: www.monografias.com/trabajos72/politicas-economicas-primeras-presidencias/politicas-economicas-primeras-presidencias.shtml#ixzz4Kv9InTfw

3. Ferrer, A. La Economía Argentina. Evolución, principales etapas, problemas actuales. FCE, Buenos Aires 1979, pág. 226-227

4. M. Rapoport. Historia económica, política y social de la Argentina. Editorial Macchi, Buenos Aires, 2003, 2 edición, págs. 385-386

5. A. Cafiero. De la economía social-justicialista al régimen liberal capitalista, editorial Eudeba, Buenos Aires, 1974, pág. 104

6. M. Rapoport. Historia económica, política y social de la Argentina. Editorial Macchi, Buenos Aires, 2003, 2 edición, págs. 408-409

7. B. Sarlo. Historia Visual de la Argentina Contemporánea, Editorial Clarín , Buenos Aires, 1998, Tomo 6, capitulo 24, pág. 308

8. E. De Ípola. Historia Visual de la Argentina Contemporánea, Editorial Clarín , Buenos Aires, 1998, Tomo 6, capitulo 25, pág. 318

miércoles, 15 de febrero de 2017

PRINCIPALES FUNDAMENTOS PARA LA CONCEPCIÓN Y FORMACIÓN DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO DE JOSÉ MARTÍ


"Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pueblo que quiere morir, vende a un solo pueblo, y el que quiere salvarse, vende a más de uno”

José Martí
Conferencia Monetaria Internacional.
Washington 1891





José Julián Martí Pérez nació en la calle Paula n. º 41, La Habana, el 28 de Enero de 1853. Su padre era Mariano Martí, natural de Valencia, España, y la madre Leonor Pérez Cabrera, de Tenerife, Canarias, España.

En 1866 se matriculó en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Al mismo tiempo matricula también en el colegio San Alejandro para tomar clases de pintura.

El 21 de Octubre de 1869 es condenado a seis años de prisión, acusado de traición a la corona española, en 1871 es deportado a España, donde realizó estudios universitarios y se gradúa de Licenciado en Derecho Civil y en Filosofía y Letras.

En 1878 vuelve a Cuba, el 31 de Agosto, para radicarse en La Habana, y el 22 de Noviembre nace José Francisco, su único hijo. Comenzó sus labores conspirativas figurando entre los fundadores del Club Central Revolucionario Cubano.

A Martí le tocó vivir en una época convulsa, la segunda mitad del siglo XIX es testigo de un acelerado proceso de concentración y centralización de la producción y el capital en los principales países capitalistas, aparejado consecuentemente con la internacionalización de las relaciones de producción capitalistas.

La influencia de algunos postulados de los fisiócratas trasciende en Martí, porque le permitirá pensar en términos de economía, fuera de las tendencias del capital industrial, lo cual le ayudó a distinguir las prioridades de desarrollo de la realidad económica latinoamericana y a evitar la tendencia a un mimético industrialismo a toda costa.

Si el pensamiento liberal le orientaba positivamente hacia la búsqueda del progreso económico, incluido el industrial, las ideas fisiocráticas le permitían pensarlo en términos de autoctonía y de acción inmediata y concreta.

Durante sus estudios universitarios en España, Martí recibió por primera vez un curso de Economía Política como componente curricular de la carrera de Derecho, elementos que establecieron en él un notable antecedente para el surgimiento y desarrollo de su pensamiento económico. La materia era estudiada por un texto del profesor francés José Garnier que seguía con fidelidad las ideas liberales de Adam Smith, David Ricardo y Jean Baptiste Say, quienes son fueron economistas de talla mundial y de quienes su obra ha trascendido.

Es muy posible que esa primera formación influyera en la preferencia de Martí por las ideas del liberalismo económico hasta bien entrada la década de 1880, Martí siguió adscrito al librecambio y a la defensa del derecho de propiedad, si bien siempre exaltó la función social de la misma. Para Martí lo injusto era la mala distribución de la riqueza y no el mecanismo capitalista de su obtención.

En su pensamiento de libre cambio José Martí subrayaba:
"A nadie daña tanto el sistema proteccionista como a los trabajadores. La protección ahoga a la industria, hincha los talleres de productos inútiles, altera y descalabra las leyes del comercio, amenaza con una tremenda crisis, crisis de hambre y de ira, a los países en que se mantiene. Sólo la libertad trae consigo la paz y la riqueza"[1]
Respecto al tema también enfatizaba:
"...la tarifa proteccionista, que cierra el país al comercio extranjero por favorecer una industria ambiciosa, y por sustentar los falsos beneficios de un número reducido de empresarios mantiene la vida cara, las fábricas sin trabajo suficiente, el comercio desigual y rastrero, y los ánimos en la exasperación y el desasosiego que precede a las guerras"[2]
Martí asegura su perspectiva librecambista cuando dice:
"Lo que en naturaleza humana se llama sociabilidad en la naturaleza del derecho se llama reciprocidad, y en la naturaleza de la economía libre cambio. El libre cambio es la prenda de amistad entre los pueblos, como las reciprocidades entre ellos la garantía de la justicia….la amistad de las naciones se basa en su interés mutuo; por cuidar cada uno del suyo alimenta el ajeno….de estas compensaciones resulta el progreso común."[3]
A pesar de no contar con las herramientas epistemológicas necesarias Martí pudo abordar los complejos problemas económicos de su tiempo haciendo observaciones que demuestran su comprensión realista. 

Es innegable la proyección de un rico pensamiento económico en José Martí, considerado, sobre todo, en su visión genial de los cambios que se producían en el capitalismo de su época, con el nacimiento del imperialismo.

Su pensamiento republicano lo nutrió de ese conocimiento profundo del librecambio, sus basamentos estaban enmarcados en el orden social capitalista, abogando por una república cubana-amiga cordial del vecino poderoso, sin interferencias, ni sumisiones, ni hipotecas que la subordinan, sometiéndose al interés político y económico de su gobierno y que los banqueros estén a la orden, necesidad y anhelo de cada ciudadano, desterrando toda desigualdades sociales, de razas, clases, etc.

Uno de los principales rasgos del pensamiento económico de Martí permite apuntar hacia una reflexión original y creativa en plena correspondencia con su concepción de que el problema de nuestra américa es nuevo y por tanto las respuestas no podemos encontrarlas en los estereotipos que ofrecen los libros y experiencias europeas y estadounidense. 

De América Latina le preocupaba que la educación siguiera con los vicios que tenía en la colonia y la educación tenía en su pensamiento un peso fundamental, por eso sus ideas pedagógicas sobre el futuro hombre latinoamericano van de la mano con su pensamiento económico. No se puede construir la libertad con una educación enajenada de las realidades autóctonas y es interesante esta reflexión suya:

"En los pueblos que han de vivir de la agricultura, los gobiernos tienen el deber de enseñar preferentemente el cultivo de los campos. Se está cometiendo en el sistema de educación en la América Latina un error gravísimo: en pueblos que viven casi por completo de los productos del campo, se educa exclusivamente a los hombres para la vida urbana, y no se les prepara para la vida campesina. Y como la vida urbana sólo existe a expensas y por virtud de la campestre, y de traficar en sus productos, resulta que con el actual sistema de educación se está creando un gran ejército de desocupados y de desesperados; se está poniendo una cabeza de gigante a un cuerpo de hormiga. Y cada día, con la educación puramente literaria que se viene dando a nuestros países se añade a la cabeza, y se quita al cuerpo."[4]
Un sin número de acontecimientos que se llevaron a cabo en latinoamérica, sirvieron de base para que Martí lograra una experiencia muy importante en la formación y maduración de su pensamiento económico:

"En México, en Guatemala, fugazmente en Venezuela, desde La América, Martí diseña todo un programa de progreso económico que, reconociendo la propiedad privada y apoyándose en ella, intenta promover la capitalización autónoma. El caso guatemalteco es definitorio: tal capitalismo no podía darse aquí. La proyección martiana choca una y otra vez con los procesos políticos que, en el último cuarto del siglo, transformaron definitivamente el capitalismo mercantil colonial en moderno capitalismo del subdesarrollo en Latinoamérica."[5]
A finales del 1800 ya Martí contaba con una concepción económica bastante abarcadora e intrínseca en su pensamiento dada las experiencias y los momentos que le tocó vivir y por las vicisitudes de muchos países latinoamericanos que les tocó conocer y luego de vivir en España, Guatemala y México, reside en los Estados Unidos desde donde continúa su labor en la preparación de la inmigración para organizar una guerra necesaria en Cuba.

Citas:

[1] Libertad, ala de la industria. Obras Completas de José Martí.1963. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. Tomo 9. Pág. 452.
[2] Ibídem. "Cartas de Martí". Obra citada. Tomo 11. Pág. 173.
[3] Martí, José. 2000. Obra citada. Edición crítica. CEM. La Habana. Tomo 2. Pág. 196
[4] Obras completas. José Martí, 1975. Editorial de Ciencias. La Habana. Tomo 8 pp.369.
[5] En torno al pensamiento económico de José Martí. Rafael Almanza. 1990. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. pp. 408.


Bibliografía:
1.   Abarca H. Oriester, Bartels V. Jorge y Chen M. Susan. José Martí y la soberanía monetaria. Ciencias Económicas 30-No.1: 2012 pp. 235-252 ISSN: 0252-9521 

2. Aguilera B. Osmani. Impacto del Pensamiento Económico Martiano para la Emancipación Nacional y Social. Fuente: Impacto del Pensamiento Económico Martiano para la Emancipación Nacional y Social Septiembre Del 2012. Disponible en: www.econlink.com.ar/pensamiento-economico-marti

3. Albisa N. Benito. El periodismo martiano: La Conferencia Internacional Panamericana. Disponible en: www.monografias.com/trabajos90/periodismo-martiano-conferencia-internacional/periodismo-martiano-conferencia-internacional.shtml#ixzz4KjQ8IU1N

4. Almanza Rafael. En torno al pensamiento económico de José Martí. 1990. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. pp. 408. 

5. Ballón Aguirre, J. Martí y Blaine en la dialéctica de la Guerra del Pacífico 1879-1883. México. 2003 

6. Cartas de Martí. Tomo 11. Pág. 173. 
7. Cesar T. Carlos. Pensamiento Económico Antiimperialista de José Martí. Disponible en: www.monografias.com/trabajos83/pensamiento-economico-jose-marti/_pensamiento-economico-jose-marti.shtml
8. Escandell S. Vicente. Las ideas económicas en Martí. Revista Santiago (125) Nro. 2, mayo-agosto, 2011, pp-210-227 
9. Estrade, P. José Martí: los fundamentos de la democracia en Latinoamérica. Madrid: Doce Calles, 2000
10. Fernández Retamar, R. Prólogo. En J. Martí. Política de Nuestra América pp. 9-34. México: Siglo XXI. 2005. 
11. Garcés G. Roberto. El pensamiento económico de José Martí: legado fundacional para la integración de América Latina. Disponible en: www.monografias.com/trabajos66/pensamiento-economico-marti/pensamiento-economico-marti.shtml
12. González A. Eloísa. Pensamiento Económico de José Martí. Disponible en: www.monografias.com/trabajos99/pensamiento-economico-de-jose-marti/pensamiento-economico-de-jose-marti.shtml
13. Gonzales P. Rolando. José Martí frente al secretario de estado. Revista del Banco Central de Cuba. Nro. 1, 2001. Disponible en www.bc.gob.cu/Anteriores/RevistaBCC/2001/No1-2001/Documento/Jose _Marti_frente_al_secretario_de_estado-RevBCC-No1-2001.pdf

lunes, 13 de febrero de 2017

LAS ECONOMÍAS ABIERTAS UNA TENDENCIA DEL COMERCIO MUNDIAL ACTUAL

Históricamente muchos economistas, políticos y decisores vieron como una autarquía que varios países adoptaran una economía de forma cerrada, inclusive por algunos años este modelo fue considerado como ideal, si bien la España franquista, la Alemania nazi, la China de Mao, la Albania socialista, entre otros comenzaron por ser países autárquicos por su tipo de economía, la idea era tratar en lo posible de depender lo menos posible del exterior ya que con eso lograban estabilidad financiera y pleno empleo, pero solo en muy pocos casos resultó exitoso. Por ejemplo Mao no estableció un gobierno cerrado, sino que estableció provincias cerradas lo que hizo que se luchara por mejores condiciones de vida dentro de China, esto trajo como consecuencias altas tasas de crecimiento interno anual, sin embargo a finales de 1970 fueron abriendo su economía gradualmente y es cuando se dan cuenta que contaban con una masa de obreros y trabajadores altamente calificados los que alcanzan altas tasas de crecimiento muy superior a las que lograban cuando contaban con la economía cerrada.
Según el destacado economista norteamericano Paul A. "Samuelson, una economía abierta es aquella que realiza operaciones de comercio internacional, es decir importaciones y exportaciones de bienes y capital con otros países, mientras que una economía cerrada no tiene importaciones ni exportaciones".
Las economías abiertas abren el desarrollo de los seres humanos, los gobiernos, gerencias empresariales y las industrias, gracias al intercambio de bienes y servicios y a la transferencia de tecnología.
Una apertura económica presume que el flujo de exportaciones e importaciones proyecten nuevos elementos a tener en cuenta, lo que hace que cobren mayor importancia dentro del comercio internacional conceptos tales como: balanza de cuenta corriente, balanza de pagos y tipos de cambio, elementos muy empleados en el desarrollo ulterior de este tipo de comercio.
Una economía abierta se logra permitiendo que las exportaciones e importaciones se faciliten y fluyan libremente entre los países y con los trámites mínimos indispensables, sin cargos en aduanas, ni impuestos, ni aranceles u otro trámite que se convierta en penalidad para las entradas o salidas de los bienes y servicios en los países, por lo que negociar mediante tratados de libre comercio entre países o bloques regionales concertará la gradualidad en el tiempo de la economía abierta para proporcionar arreglos internos en las empresas y sectores más frágiles a la llegada de nuevos y vigorosos contendientes.
Los mejores estudios y análisis básicos en teoría económica se llevaron a cabo con hipótesis de economías cerradas con el fin de lograr una mayor simplicidad, luego es cuando se rompen los supuestos de la economía cerrada y se le incorporan a estos estudios supuestos macroeconómicos saliendo a la luz el modelo de economía abierta.
"En una economía abierta, el gasto de un país en un año dado no tiene por qué ser igual a su producción de bienes y servicios. Un país puede gastar más dinero del que produce a través del préstamo del exterior, o puede gastar menos de lo que produce y prestar la diferencia a otros países extranjeros". 
Existen diferencias entre las economías abiertas y las economías cerradas, las que se enmarcan en el grado de limitaciones para exportar e importar, el nivel de apertura financiera y comercial, los cargos y recargos en impuestos que se le fijan a las importaciones para resguardar la manufactura interna y por último la actitud facilista de aceptar el ingreso de la inversión extranjera.
En una economía abierta, parte del producto se vende domésticamente y la otra parte es vendida en el extranjero, por lo que el gasto de una economía abierta puede dividirse entonces en cuatro componentes (denominando producto Y a la economía abierta):

1. Cd: consumo de bienes y servicios domésticos,

2. Id: inversión en bienes y servicios domésticos,

3. Gd: gasto público en bienes y servicios domésticos,

4. X: exportaciones de bienes y servicios domésticos.

El gasto nacional repartido entre estos componentes se expresa a través de la siguiente ecuación:

                                                   Y = Cd + Id + Gd + x

La suma de los primeros tres términos, Cd + I d + Gd, es el gasto doméstico en bienes y servicios doméstico. El cuarto término, X, es el gasto extranjero en bienes y servicios domésticos (el valor de las exportaciones).
Por otra parte este tipo de economía también perjudica a los competidores más frágiles quienes gradualmente se retiran del mercado al llegar iniciativas más favorables y competitivas, dado que las balanzas comerciales y de reservas positivas de los países favorecen a las economías que tienen mayores volúmenes de exportación. 
Gracias al acelerado aumento de la competitividad, la economía abierta beneficia fundamentalmente al consumidor ya que le permite lograr más y mejores bienes y servicios al menor precio, esta economía beneficia también a las empresas especializadas, a las más eficientes y a las de mediano y gran tamaño ya que son estas empresas las que cuentan con mayor proporción para imponérsele a sus contendientes. 
Los ciudadanos de un país también reciben ventajas al tener una economía abierta, el beneficio principal está en que los ciudadanos que son los consumidores finales cuentan con una variada oferta de bienes y servicios para elegir y este tipo de economía les da la oportunidad de invertir sus ahorros en el exterior.
Los países con economía abierta, fundamental aquellos con mayor ganancia por concepto de exportación se analizan desde tres dimensiones básicas: 
1. La apertura de los mercados de bienes y servicios: Radica en la posibilidad que tienen los oferentes y los demandantes en elegir entre los bienes y servicios importados y los exportados. 
2. La apertura de los mercados financieros: No es más que la posibilidad que tienen los inversores financieros en elegir entre los activos financieros internos y los extranjeros. Los países con mayor desarrollo del mundo hasta hace unos pocos años tenían controles de su capital, no obstante las limitaciones de movimientos de capital se han evaporado con rapidez, proceso de evaporación que de conjunto al desarrollo científico técnico en las telecomunicaciones propician un crecimiento en ascenso de las actividades económicas-financieras internacionales. 
3. La apertura de los mercados de factores: Es la posibilidad que tienen las empresas de optar por el lugar en el que aspiran producir y la posibilidad que tienen los empleados de seleccionar el lugar en el que se quieren desempeñar laboralmente, un ejemplo de ello son las empresas transnacionales las que cuentan con fábricas y plantas en distintos países y sus productos recorren por todo el mundo para beneficiarse de los bajos costos, otra tendencia con cierto grado de crecimiento por sus repercusiones política en muchos países lo constituye la inmigración procedentes de países con bajos salarios. 
Las relaciones de comercio internacional se establecen también mediante el intercambio de gestión, economía del conocimiento, transferencia de tecnologías y todo tipo de movimiento de bienes y servicios, sin embargo existen algunos servicios que no son transferibles a otros países como es el caso de los servicios ferroviarios, entre otros. 
Por lo que la economía abierta es una de las formas más usadas para llevar adelante el comercio internacional, el que en los últimos tiempos ha llegado a su máxima expresión poniendo en práctica economías más desplegadas a la exportación y la importación como sustento de su modelo económico y con alta incidencia en su Producto Interno Bruto (PIB), estos elementos teóricos hacen que las economías cerradas caigan en el campo de la utopía, pues en los momentos actuales ningún país practica rigurosamente sus requerimientos básicos. 
Los países abren sus economías fundamentalmente cuando deciden participar en tratados comerciales ya sea participando en bloques regionales o directamente entre países, los que regulen entradas y salidas de bienes y servicios poniendo en prácticas vías y formas comerciales que más adelante se puedan convertir en procesos de integración económica. 
Por otro lado la economía abierta estimula a la globalización, mayor dependencia entre países y a la concertación de tratados internacionales que busquen independizar a las economías internas de los países, buscando realzar los flujos de capital y la producción mundial.
En la actualidad se nos presenta como una tendencia mundial la variabilidad de la apertura comercial en los diferentes países del mundo, esto se debe a que los países buscan integrarse económicamente mediante negociaciones, lo que hace que cada día cobran más valor y sean más frecuentes las economías abiertas. 
En la actualidad es la economía abierta la que en este mundo unipolar y globalizado da la oportunidad de mantener relaciones económicas internacionales estables y seguras, nos proporciona los beneficios del desarrollo científico técnico, nos abre las puertas a la inversión extranjera y a la colaboración, generando con ello empleos y beneficios enormes para los consumidores de bienes y servicios ante la mayor competencia.
Finalmente, cada día son más las economías abiertas. Los flujos de bienes y servicios y los flujos de factores productivos, fundamentalmente de capital, que se reconocen entre países son cada vez más significativos. Esta economía ha enfrentado el reto de independizar a los países logrando unirlos económicamente, aunque los países realizan ingentes esfuerzos por mantener precios competitivos, asequibles y comparables, las diferencias en cuanto a calidad de vida seguirá existiendo por un largo tiempo.

Bibliografías:

1. Economías abiertas. Inversión, consultado el 30 de Enero de 2017. Disponible en: www.inversion-es.com/economia/economia-abierta.html

2.  Economía abierta. Wikipedia, consultado el 23 de Diciembre de 2016. Disponible en: www:es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_abierta#Modelo_econ.C3.B3mico_de_una_econom.C3.ADa_abierta

3. El sector exterior: Modelo de una economía abierta. Consultado el 19 de Noviembre de 2016. Disponible en: www.auladeeconomia.com/macro-material6.htm

lunes, 6 de febrero de 2017

LA ECONOMÍA EN EL PROCESO REVOLUCIONARIO CUBANO

Los altos niveles de insalubridad, hambre, miseria y explotación que caracterizaron los años 50 y la crisis estructural heredada del régimen capitalista, posibilitaron el triunfo de la revolución cubana la que tuvo un carácter político ya que la clase revolucionaria había tomado el poder político, en este período la burguesía estaba vencida pero no destruida y es cuando se decide hacer transformaciones económicas.
La naciente revolución se enmarcó en la búsqueda de soluciones apremiantes vinculadas a la sobrevivencia del proceso revolucionario que se comenzaba a gestar y al exhaustivo análisis de las transformaciones políticas y sociales que se necesitaban para conformar una estrategia de mejora que permitiera transfigurar el viejo sistema capitalista decadente de casi cinco siglos de colonialismo y neocolonialismo.

La victoria del ejército rebelde marcó el inicio de una etapa democrática-popular, agraria y antimperialista de la naciente revolución cubana la que se caracterizó por la puesta en marcha de un conjunto de medidas que respondían a los intereses de las clases y sectores populares que constituían la base social de la revolución.

En esos primeros meses se adoptaron medidas necesarias y que dieran respuestas a las necesidades del pueblo, como la Reforma Agraria, con la cual se expropiaron grandes cantidades de hectáreas de tierras a los latifundistas, las cuales le fueron entregadas a los campesinos que en verdad eran los que laboraban la tierra, mientras la otra parte de la tierra se puso en función del desarrollo de granjas estatales.
Este periodo también se vio influenciado por el desarrollo campañas hostiles contra el gobierno revolucionario por parte de la casa blanca, tratando de ahogar la economía cubana: cancelaron la cuota azucarera, pusieron obstáculos para impedir que Cuba les comparara piezas de repuesto, todos estos inconvenientes culminaron con la implantación del bloqueo norteamericano a la isla en 1961. 
Esta revolución cumplió varias tareas, en primer lugar movilizar a las masas para incorporarlas a la lucha consciente que trasformara el entusiasmo inicial en fuerza creadora permanente, en segundo lugar convirtió el dominio extranjero en un proceso de liberación nacional antimperialista y por ultimo estableció nuevas formas de democracia que hicieron de la participación popular el eslabón fundamental para el desarrollo del proceso revolucionario.
Dada la alta dependencia a factores climáticos y a interioridades de la producción de verduras, hortalizas y pecuaria que tenía para esa época el sector agropecuario, se le otorgó una mayor independencia a los eslabones inferiores de la organización empresarial, dicho sistema pero menos centralizado en lo sucesivo se conoció como “Cálculo Económico”, el que consistía en cubrir sus gastos con sus ingresos y así crear excedentes.
En 1961 el gobierno cubano se planteó los objetivos de la estrategia de desarrollo basados en la urgente industrialización del país, mediante un impulso a la industria pesada, la diversificación de la agricultura y la creciente sustitución de importaciones por articulos de producción nacional.
El poder económico al gobierno se lo otorga la propiedad social que se asume en ese momento, adoptándose varias medidas:
1. Confiscación: Eliminación del latifundio, confiscación de empresas privadas y extranjeras, primera y segunda ley de reforma agraria.
2. Nacionalización: Banca privada, industria minera y azucarera.
3. Expropiación: Se expropian los bienes malversados y se crea el ministerio de recuperación de bienes malversados.
Un papel destacado de estos años lo desempeñó el Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA). Las necesidades de financiamiento que exigían las unidades del INRA que, por diversas vías, pasaban a engrosar el patrimonio estatal (recuperación de bienes malversados, nacionalizaciones, etcétera), llevó a la creación de un fondo centralizado (en 1961) para realizar la zafra azucarera de ese año. Igual fórmula se ensayó en el conjunto de las actividades industriales que, inicialmente, administró el departamento de Industrias del INRA. Esta experiencia resultó el “germen” de lo que con posterioridad sería el Sistema de Financiamiento Presupuestario. Se gestó por el impulso que le aportó el esfuerzo y coherencia insuflados por el Che. Al crearse, en 1962, el Ministerio de Industrias, su aplicación se extendió al nuevo organismo [1]
Se adoptaron otras medidas de carácter popular tales como rebajas de alquiler y de tarifas telefónicas, construcción de obras sociales, aperturas de nuevas fuentes de empleo, entre otros.
En 1962 Cuba buscaba convertirse en un país agroindustrial a corto plazo, para esto se delimitaron varios objetivos en aquellos sectores considerados claves para la economía, como son: la industria, el sector externo y el agropecuario. El país no logró los objetivos planteados en dicha estrategia y en ello influenciaron varios factores como fueron: la imposición del bloqueo yanqui, la agudización dela lucha de clases, baja formación de los recursos humanos necesarios, la inexistencia de una base estadístico-contable, la débil estructura productiva y la convivencia de varios sistemas de gestión (como el Sistema Presupuestario de Financiamiento y el de cálculo económico).
En el mes de marzo de este mismo año el nuevo gobierno estableció el consumo normado de alimentos y otros bienes, conocido también como la libreta o cartilla de racionamiento, en marzo de 1968 se eliminó casi toda la actividad económica privada e individual, convirtiéndose el estado el único dueño de toda la actividad económica nacional.
En Cuba en el periodo entre 1959 y 1966 se estableció el Modelo de Planificación Centralizada al mismo tiempo se crea en 1960 la Junta Central de Planificación de la Economía (JUCEPLAN) asumiendo las funciones del extinto Ministerio de Hacienda y tenía como funciones además fijar, orientar, supervisar y coordinar la política económica de los diferentes organismos del estado.
En este periodo se produjo una hipertrofia capitalina la que consistía en que el 75 por ciento de la producción no cañera se concentraba en La Habana.
Este modelo sustentado en el balance de materiales consideraba que todas las decisiones debían estar concentradas en el nivel central, a las empresas se les daban indicaciones directivas en cuanto a la producción y el empleo de los recursos productivos, no se empleaban categorías monetario-mercantiles (precio-rentabilidad) y se consideraba que no hacían falta recursos financieros para que se asignaran recursos materiales.
Mostró ventajas en cuanto a mayor selectividad e inmediatez en las decisiones, se propiciaron grandes maniobras y redistribución del ingreso y se logró mayor afinidad con un proyecto social requerido de una fuerte conducción.
Lo que se buscaba era satisfacer necesidades no solo sobre la base de una demanda efectiva, sino sobre la base de asignaciones puramente definidas. 
Este modelo también mostró varias desventajas ya que se logró poca capacidad de decisión de las empresas, rigidez en las estructuras de producción de las empresas, contradicción en el sistema intensivo de materiales, falta de interés de las empresas por las innovaciones tecnológicas, poca especialización en la producción, predominio de las relaciones administrativas (verticales) sobre las relaciones económicas (horizontales), tendencia a la burocratización del aparato administrativo.
Entre 1964 y 1965 se realiza el primer debate sobre el modelo económico y se comenzaba a hablar de un sistema de financiamiento presupuestario, se vio la necesidad de presupuestar desde 1964 la zafra azucarera del próximo año, surge así la necesidad de unir todos los flujos financieros de país y se comienza a organizar una gran contienda que luego sería la gran zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar, por tal motivo la estrategia del desarrollo de la economía se centró en el desarrollo agro-industrial azucarero, no obstante dicha zafra solo llegó a 8 millones. Este modelo fracasó. 
En 1965 Cuba comenzó un proceso inversionista para los próximos cinco años dirigido a impulsar el crecimiento económico, destinando aproximadamente unos 5 249 millones de pesos, de ellos 4 427 fueron dirigidos específicamente al sector productivo y al agropecuario se destinaron 2 101,7 millones.
Entre 1967 y 1970 se cambia el modelo y se pone en vigor un modelo que pretendía construir el socialismo y el comunismo a la vez. En este periodo se inicia el proceso de restructuración del Ministerio de Finanzas, el Banco y la JUCEPLAN para avanzar en las modificaciones del sistema económico, se eliminó el presupuesto y al contabilidad, pues se planteaba que al estado ser dueño de todo el flujo monetario, no tenía necesidad de controlar sino de registrar, creándose un sistema de registro que sustituyó al mecanismo de cobros y pagos en las empresas. Se creó el sistema de registro fundamentalmente en términos físicos.
Se incrementó la seguridad social con una amplia cobertura nacional, la sociedad dio respuestas a las necesidades pero a cambio de que el hombre le diera su esfuerzo, se incrementó la circulación monetaria, la superficie agrícola cultivada; hubo un mayor desarrollo de la mecanización de la cosecha cañera; se incrementó la aplicación de fertilizantes en la agricultura; se logró un incremento de las producciones industriales de importancia vital, tales como: acero, oxígeno, pesticidas y energía eléctrica; se extendieron los beneficios de la educación a prácticamente toda la población, con lo cual se elevó también el grado promedio de escolarización y se mejoró la salud pública, lográndose una disminución de la morbilidad por enfermedades infecciosas, y reducción de la tasa de mortalidad infantil. Decreció la productividad social del trabajo, no existía control del gasto y el costo.
No obstantes a estos avances y crecimientos, podemos plantear en términos generales que la mayoría de los objetivos económicos planteados para esta época solo se cumplieron parcialmente, no obstante se avanzó en la reconversión industrial lográndose la deseada sustitución tecnológica.
Finalmente este modelo fracasa pues se demostró que no se podía construir al mismo tiempo dos etapas en un mismo proceso
Para el periodo 1971-1975 se establece un nuevo modelo denominado: Retorno al modelo centralizado anterior, el cual reconocía los errores cometidos en la conducción económica, se adoptaron medidas para la institucionalización y el fortalecimiento del aparato estatal, se restableció la contabilidad, el costo, el presupuesto y el resto de las categorías económicas que acompañan a la planificación, restitución del principio de redistribución con arreglo al trabajo y eliminación de gratuidades y medidas de seguridad excelentes. El modelo buscaba otorgarle gran importancia a la culminación de los procesos inversionistas que permanecieron suspendidos por la zafra de 1970. 
En 1972 Cuba supo aprovechar muy bien el intercambio comercial con los países socialistas, lo que sumado a los grandes volúmenes de intercambio con estos le permitieron ingresar al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), esta incorporación determinó la incorporación de la isla caribeña a programas conjuntos y ser favorecida con intercambios anuales y quinquenales, convirtiéndose la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en el primer socio comercial del país caribeño, recibiendo créditos y financiamientos favorables. En este mismo año se incrementa el proceso de normación del trabajo y se pone en práctica un nuevo sistema de registro económico.
En este periodo se toman una serie de medidas tendientes a preparar las condiciones para la posterior implantación del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SDPE). En 1972 se intensifica el proceso de normación del trabajo y se elabora un nuevo sistema de registro económico. En 1973, con el XIII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba se restituye el principio de distribución con arreglo al trabajo. En 1974 se reestructuran la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN) y algunos Ministerios[2]
Dicho modelo mostró algunos resultados positivos pues en este periodo la economía cubana logra altas tasas de crecimiento anual, llegando a superar el 7 por ciento, se logró refinanciar la deuda externa, se recibieron créditos para las inversiones, se establecieron relaciones económicas internacionales favorables, se mantiene la economía centralmente planificada. Se evalúan progresos importantes en el ámbito social de incuestionable alcance en el mejoramiento de la calidad de la población cubana.
Sin embargo en materia económica los objetivos trazados no se lograron cumplir en su totalidad, dicho incumplimiento se hizo más enfático debido al sector agropecuario quien debía desarrollar un papel protagónico en el desarrollo económico, para este periodo a la agricultura se le planificó en crecimiento del 46 por ciento y solo pudo crecer en un 20 por ciento.
En este sentido, la especialización productiva, si bien permitió en lo inmediato que el país disfrutara de ventajas comerciales derivadas de la inserción en el CAME y de los precios ventajosos que la URSS pagaba, visto en una perspectiva de más largo plazo, ataba a la economía doblemente. Primero, porque consolidaba la dependencia de la dinámica de la economía al azúcar; y segundo, porque esa dinámica se basaba en una relación de precios muy divorciada de los costos internos de la producción azucarera y, a la vez, en una comparación internacional (con el costo de producción del azúcar de los países socialistas), que si bien hacía ver que nuestra especialización era conveniente, no se apartaba en lo absoluto del principio ricardiano de las ventajas comparativas. Esto tuvo un doble efecto negativo en el largo plazo: por lo que el principio mismo significa desde el punto de vista de la especialización productiva; y porque los precios de referencia del producto que se tomaban en cuenta (los de los países socialistas) estaban bastante alejados del de los productores más eficientes, por lo cual las ventajas comparativas obtenidas no resultaban una buena señal para la especialización productiva. [3]
En 1975 se celebra el primer congreso del Partidos Comunista de Cuba (PCC) y al decretarse este modelo como agotado, se aprobó la plataforma programática y se delimitó la estrategia para el desarrollo económico del quinquenio 1976-1980, identificando al sector industrial como el factor dinamizador del desarrollo.
El país en menos de veinte años de aplicación de una economía socialista logró valores en la industrialización extraordinarios, teniendo en cuenta el punto de partida. Sin embargo el proceso industrializador no ayudó a la disminución esencial de la dependencia económica, las bases de la industrialización no fueron lo suficientemente sólida para fortalecerse como un proceso endógeno, generador de sus propias fuentes de acumulación, como tampoco tuvo una apropiada simetría sobre todo en las que tenían que ver con el consumo de bienes y servicios de la población.
Para los años 1976-1985 surge el modelo centralizado de autogestión, basado en la centralización tradicional pero con cálculos económicos restringidos e inventivos, se implantó la división político administrativa, la creación de la subordinación local y se canalizan los recursos por el territorio para su desarrollo, creándose así la planificación territorial, se plantea la diversificación del modelo de dirección de la agricultura: surgen las cooperativas, las áreas de autoconsumo, se crean los mercados campesinos, el trabajo por cuenta propia y se pone énfasis en la industrialización y el manejo discreto de las proporciones macroeconómicas.
Como resultados de estas medidas se obtuvo un crecimiento de 5,3 por ciento de la economía, se regresa nuevamente al modelo de planificación centralizada sobre balances materiales, funcionando bajo el cálculo económico restringido (libertad dentro de los límites del plan de buscar autofinanciamiento y autogestión económica operativa), con este modelo se logra además establecer la planificación de la circulación monetaria. 
No obstante a estos resultados el modelo presentó insuficiencias tales como: que programas de exportaciones tradicionales como azúcar, níquel y el cítrico no dieron los resultados esperados, las industrias llamadas a sustituir importaciones ocasionaron muchos gastos, la producción de bienes y servicios quedaron rezagados en cuanto a cantidad y calidad, el crecimiento agrícola se hizo dependiente de insumos externos, se lograron altas tasas de acumulación con bajos rendimientos de capital, desbalance comercial e incremento del endeudamiento y fenómenos negativos asociados al mercado campesino, la producción privada y el sistema de precios.
Cambios sustanciales en el orden institucional concibió la estrategia de desarrollo de este periodo como fueron la aprobación de una nueva Constitución de la República; surge una nueva división político-administrativa quedando finalmente en 14 provincias y 169 municipios; se crean los órganos locales, municipales y provinciales del Poder Popular y la reorganización del aparato central del Estado. Se reestructura el Banco Nacional de Cuba y se crean los Comités Estatales de Finanzas y Estadísticas.
En 1978 recalcaba el presidente de la Junta Central de Planificación de Cuba:
En los veinte años transcurridos, no obstante los extraordinarios avances de nuestra Revolución, no hemos alcanzado el ritmo promedio de crecimiento necesario que nos permita salir del subdesarrollo, ni hemos logrado superar la deformación estructural que heredamos del capitalismo e incluso en algunos aspectos, como en la dependencia de la economía externa, esta dependencia se ha vista acentuada por factores que han concurrido para ello… [4]
En ese mismo año es puesto en funcionamiento nuevamente el presupuesto central del Estado, se crea el arbitraje estatal y un grupo de actividades por cuenta propia se legalizan, en esta época comienza también la aplicación de la Reforma General Salarial y en abril de 1980 se crean los Mercados Libres Campesinos.
El año 1981 es el periodo planteado para la culminación de la base técnico-material del socialismo cubano mediante la industrialización y otro conjunto de elementos asociada a ella, como fueron: la satisfacción de las necesidades siempre creciente en cuanto a lo material y espiritual de la población, integración y cooperación interna y externa, mayor especialización y búsqueda de una estructura económica más racional que garantice un crecimiento sostenido y estable, así como la elevación de la eficiencia económica.
En estos años existió una total congruencia entre las medidas de política económica que se adoptaron y la estrategia definida, pero el inadecuado empleo de las herramientas asociadas a ella, así como la hiperbolización del papel otorgado a otros instrumentos. Se le otorgó un mayor interés a las relaciones monetario-mercantiles, sin embargo las herramientas utilizadas para su adecuado funcionamiento (reforma de salarios y precios y el sistema de primas) fueron inadecuadas, esta incorrecta aplicación se debió fundamentalmente a que no se alcanzó el carácter prudente de la conformidad de esas categorías como categorías mercantiles realmente que eran.
En 1982 el país tuvo que afrontar graves problemas de liquidez por lo que se ve obligado a renegociar el pago de la deuda externa, se aprueba el Decreto Ley 50 para normalizar la inversión extranjera en Cuba y en 1984 se crean los mercados paralelos.
El periodo comprendido entre los años 1982 y 1985 resultó ser el de mayor crecimiento económico desde el punto de vista cuantitativo, con una elevación del Producto Social Global del 8,5 por ciento ya que se incrementó en 6,9 por ciento el sector industrial y el de la construcción en 8,6 por ciento. Estos sustantivos crecimientos estuvieron condicionados por el aumento de los precios del azúcar y por las condiciones favorables del financiamiento otorgado por la Unión Soviética.
No corrieron la misma suerte la efectividad de los fondos básicos, la eficiencia del proceso inversionista ni la evolución del sector externo, ya que se unieron al conjunto de serios problemas económicos acumulados en el periodo, como: aplicación de procedimientos y tecnologías arcaicas, poca atención a categorías financieras importantes, falta de consistencia, sistematicidad e integridad, propagación en las diferentes esferas del burocratismo, los precios no tenían nada que ver con la oferta y demanda, inadecuada normación del trabajo, la poca capacidad de generar una mayor exportación en cuanto a cantidad, calidad y diversidad. Se unieron otros problemas exógenos, tales como: la deuda cubana que se debía pagar cada vez era más grande, lo que hacía que las tasas de interés aumentaran considerablemente, la disminución en el mercado mundial de los precios del azúcar y los efectos de la crisis económica internacional.
En 1985 se celebra el tercer Congreso del PCC, donde se aprueban los lineamientos económicos y sociales para el quinquenio 1986-1990, los que iban dirigidos a recobrar la capacidad de pagos del país, a usar adecuada y eficientemente los recursos disponibles, buscar y promover nuevos fondos exportables y a la búsqueda de vías para la sustitución de importaciones, sobre todo las del área de las economías de mercado.
A mediados de los años ochenta se presentaron dificultades tales como: la caída constante en los rendimientos de los fondos básicos, el decrecimiento acelerado en las exportaciones y la permanente ineficiencia en los procesos inversionistas que se llevaban a cabo, entre otros, se mostraron como indicios de debilidad de los elementos que permitieron el crecimiento que se había logrado hasta ese momento.
En 1986 se comienza a aplicar el denominado Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas dado los fenómenos de ineficiencia interna que se mostraban en la economía y por la incidencia de los desequilibrios externos que repercuten de forma directa en Cuba, dicho proceso constituyó una ruptura con los diseños aplicados a inicios de década, esto no consiguió una sustitución total de las relaciones mercantiles, como tampoco significó un cambio importante en la estrategia de desarrollo de la etapa.
En este periodo se comienza a buscar vías y formas para lograr dinamizar la economía, entre ellas: acelerar el desarrollo del turismo, el impulso a la inversión extranjera, surgiendo las primeras sociedades anónimas como Cubancán, la ciencia toma un papel protagónico como palanca del desarrollo, se crea el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) 
En lo referente al sistema de dirección, se aspiró eliminar las desproporciones más innegables y se programó la exploración de nuevos mecanismos para una gestión económico-social las activa y eficiente, surge el concepto de contingentes como una nueva forma de organización estructural y se crea el sistema empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Este año 1986 señaló definitivamente el comienzo de un proceso de retraso de los resultados globales de la economía cubana (de falta de crecimiento económico) del cual a pesar de algunas mejorías discretas no se logra salir.
Las insuficiencias económicas y el desbalance entre exportación e importación impusieron la necesidad de cambiar el modelo, puesto que ya daba síntomas de agotamiento.
Entre los años 1986-1989 comienza la búsqueda de un nuevo modelo, mediante el cual se toma la decisión de mantener el modelo en sus rasgos generales e ir adoptando medidas en áreas específicas, en este periodo comienza la campaña ideológica de rectificación de errores y tendencias negativas, aprobadas en el III congreso del PCC, se prioriza el programa alimentario y la búsqueda de una respuesta agrícola por medio de la técnica (riego, drenaje, parcelación, alimentación animal, etc.), impulso a las construcciones poniendo énfasis en infraestructuras ya existentes, a las obras agrícolas y sociales, vivienda, parques industriales e impulso al insumo, maduración de la infraestructura científico medica e inicio del desarrollo bacteriológico, consagración y acortamiento del ciclo investigación-producción y la creación de los contingentes como forma de organización del trabajo. 
A finales de los años 80 la URSS y los países socialistas absorbían el 63 por ciento de la producción total de la caña de azúcar, el 73 por ciento del níquel, el 95 por ciento de los cítricos y el 80 por ciento de las bebidas. Mientras Cuba importaba de ellos el 63 por ciento de los alimentos, el 86 por ciento de las materias primas, el 98 por ciento de los combustibles y lubricantes, 57 por ciento de los productos químicos, el 80 por ciento de las maquinarias y equipos y el 75 por ciento de las manufacturas, es decir Cuba llegó a tener con estos países las cuatro quintas partes de su intercambio comercial lo que provocó que su desaparición como bloque económico regional trajera serias dificultades en sus relaciones económicas. 
En 1989 Cuba importó algo más de 8 millones de dólares (llegando a ocupar el cuarto lugar por volumen de importaciones en América Latina) en 1990 este nivel se redujo a mil millones de dólares determinado en lo fundamental por los incumplimientos de los países del este europeo y la Unión Soviética.
El incremento la deuda en moneda libremente convertible, la desaparición del campo socialista, entre otros elementos provocaron que la economía cubana cayera en un shock contractivo de oferta y con ello la llegada del periodo especial, decidiéndose la necesidad de buscar un nuevo modelo en medio de una campaña ideológica de rectificación de errores y ese mismo año el gobierno plantea que el modelo de dirección implantado no garantiza la eficiencia y calidad de las inversiones y las exportaciones.
Los inicios de la década de los noventa le impusieron a Cuba nuevos desafíos, con cierta analogía a los padecidos a inicios de la Revolución, pero en esta ocasión con un matiz muy diferente ya que por primera vez en su historia Cuba se encontraba dependiendo solamente de sus propios esfuerzos. 
Estos años de inicios de década se caracterizaron por abruptos cambios en el escenario internacional y con una alta incidencia en la economía cubana, originados por: la desarticulación de los mercados tradicionales, la involución política en Europa del Este, la agudización del bloqueo de Estados Unidos, el nuevo marco regulatorio multilateral surgido a raíz de los acuerdos de la Ronda de Uruguay y la situación económica adversa existente en el país. 
Todos estos elementos hicieron que Cuba replanteara su modelo de inserción en la economía internacional, ya que muchas exigencias y requerimientos con los que Cuba aun operaba ya no eran factibles en los mercados actuales: especialización exportadora basada en producto primarios concentrada en pocas regiones y estructuradas en surtidos no acordes con las tendencias o requerimientos de los nuevos mercados. Alta dependencia importadora en combustibles, materias primas y piezas de repuestos. Gran subordinación a los créditos internacionales, el país quedó totalmente aislado en cuanto a fuentes de financieras extranjeras. Estructura organizativa altamente centralizada con mecanismos empresariales distantes a los nuevos mercados. El país no participaba en ningún esquema de integración regional. Recrudecimiento del bloque económico por parte de los Estados Unidos ante las expectativas de que el país colapsara al no contar con el apoyo del campo socialista.
Entre 1990 y 1993, se procura que la transmisión de la crisis hacia la sociedad fuera lo más equitativa posible, se produce una apertura externa fundamentalmente, se prioriza a los nuevos generadores de moneda libremente convertible (turismo y biotecnología) y se realiza la incorporación de la inversión extranjera a estos esfuerzos de crecimiento económico, entre otras medidas. Sin embargo, la crisis continuó profundizándose por la acumulación de desequilibrios financieros internos, lo cual conduce a una apertura interna de gran alcance, a partir de 1993.[5]
Estos años de la década de los noventa las medidas de ajustes fueron muchas y diversas, además de tener varios planos de análisis, discusión y aplicación, como fueron los ajustes macroeconómicos el que permitió llevar a cabo un proceso de saneamiento de las finanzas internas el que permitió la disminución del exceso de liquidez monetaria en los bolsillos de las personas y el déficit presupuestario. 
En esta época la economía cubana asume un carácter de crisis mostrando una caída de su PIB observándose una desaceleración de la economía, lo que conlleva a una economía en recesión. Dicha crisis estuvo condicionada por factores internos, tales como: un desajuste entre la estrategia, la política y el sistema de dirección, disminución de la oferta, insuficiente demanda externa, entre otras y los factores externos que condicionaron la crisis está el derrumbe del campo socialista, desintegración de la Unión Soviética, desaparición del CAME, los efectos de un mundo globalizado y el recrudecimiento del bloqueo norteamericano a la isla caribeña.
Bajo estas condiciones el país se declara en periodo especial en tiempo de paz y adopta se declara en emergencia nacional dada la incapacidad del país de detener la velocidad de la caída de su PIB. 
En circunstancias difíciles el país comienza a tomar medidas restrictivas y de ajuste económico, como fueron: sensible recorte del combustible, recorte de la electricidad y disminución de programas radiales y televisivos, concentración de escasos recursos en actividades más importantes (las que generaban divisas y sustituían importaciones) entre otros. 
Dicha crisis también trajo consecuencias económicas con alta incidencia en la sociedad: se paralizaron empresas y aunque el estado adoptó medidas para mantener los empleos y los ingresos de los trabajadores creció el desempleo, lo que hace que surja una nueva categoría laboral: Disponible, que no era más que aquel trabajador al que se le pagaba el 60 por ciento de subsidio en su casa sin trabajar, hubo un gradual incremento del gasto en seguridad social, drástica reducción de la canasta alimenticia familiar, el estado asume una elevada carga de ineficiencia económica, el subsidio estatal a los precios y empresas irrentables se elevó, la liquidez acumulada en las personas se quedó sin respuesta material, es decir la población tenía dinero líquido pero no había que comprar.
En las entidades de comercio interior (tiendas) escasearon en gran medidas los productos de primera necesidad, por lo que el gobierno trasladó casi en su totalidad los bienes de consumo disponibles al sistema de racionamiento o canasta básica para de esta forma garantizar una distribución equitativa, incrementándole a la vez los precios a algunos productos que no eran de primera necesidad como las bebidas y los cigarros.
Teniendo en cuenta las medidas de ajustes económicas adoptadas y las disímiles afectaciones a la población, se decide comenzar una reforma económica la que comprendía un conjunto de transformaciones en las relaciones económicas internas, en lo estructural y lo funcional que coordinada con la apertura económica estaban dirigidas hacia la modificación del modelo económico socialista. Buscando entrelazar las medidas de ajuste con la estabilización macroeconómica del país y estas a su vez que permita la aplicación de reformas económicas.

Conclusiones

La dirección del país comenzó a solicitarle al pueblo resistencia económica, planteándose una estrategia de resistencia y desarrollo y se comienzan a dictar las directrices para afrontar el periodo especial. 
Al efectuarse el cuarto congreso del PCC, este le atribuye funciones a su comité central para que estableciera una estrategia económica con un objetivo supremo: salvar la patria, la revolución y el socialismo, con una guía maestra: contar con la resistencia económica del pueblo. 
Momento cardinal de la reforma fue la apertura económica para propiciar cambios estructurales y funcionales en la economía, dicha apertura parte del hecho de mantener las bases del socialismo. 

Referencias bibliográficas

1. Julio A. Díaz Vázquez, “Cuba 1959-2008: gestión y dirección de la economía”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009.

2. Andrés Vilariño y Silvia Domenech, El sistema de dirección y planificación de la economía en Cuba: historia, actualidad y perspectiva, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, cap. 3, p. 115-117.

3. Juan Triana Cordoví, “Cuba: transformación económica 1990-1997: supervivencia y desarrollo en el socialismo cubano”, tesis para la obtención del grado científico de Doctor en Ciencias Económicas, La Habana, 1999.

4. Humberto Pérez, « Discurso en el acto clausura del Seminario Nacional Preparatorio para la elaboración de los estudios de la estrategia de desarrollo perspectivo económico y social hasta el año 2000 », in Economía y Desarrollo, no. 51, La Habana, enero-febrero de 1979, p. 147

5. Omar Everleny Pérez Villanueva, Reflexiones sobre economía cubana, 2da. edición ampliada, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2007.